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Gastos hormiga: identifícalos y mejora tu economía

¿Te ha pasado que no llegas a fin de mes y no sabes por qué? ¿Tus cuentas no cuadran con tus presupuestos? Probablemente haces gastos hormiga.

Si eres de los que compra sin falta una taza de café por las mañanas o un dulcecito para el antojo por las tardes, tal vez no sabías que estos “gustitos” a la larga tienen un gran impacto en tu economía. A este tipo de compras se les llama “gastos hormiga”, y a continuación te diremos cómo identificarlos y transformarlos para mejorar tu vida financiera.

¿Qué son los gastos hormiga?

Los gastos hormiga son pequeñas compras que realizamos durante el día, la semana o el mes y que, aunque parecen inofensivos para nuestra economía, en realidad son todo lo contrario. 

A diferencia de los grandes gastos que implican el pago de servicios como la luz, tu plan de celular o la gasolina, los gastos hormiga son invisibles y a penas perceptibles. Algunas veces este tipo de gastos pueden ser equivalentes a unas cuantas monedas que guardamos en el bolsillo o damos de propina, pero otras se pueden tratar de compras y pagos de servicios que se descuentan periódicamente de nuestros ingresos y nos generan una gran pérdida. 

¡Identifícalos y disminúyelos!

Lo mejor para dejar de gastar nuestro dinero sin medida es identificar estos gastos hormiga para hacer consciencia de cómo gastamos nuestro dinero y esto nos permitirá disponer de él de una mejor manera. 

En primer lugar, los gastos hormiga cumplen ciertos requisitos que pueden ayudarnos a identificarlos rápidamente.

  • Se repiten periódicamente (diario, semanal o mensualmente)
  • No los contabilizamos
  • Se pueden evitar o sustituir por alternativas más económicas
  • Pueden venir del efectivo que cargas para tener disponible y cuando te das cuenta, no sabes en qué lo gastaste.

Un buen ejercicio para identificarlos es que de los dulces, cafés o botanas que compramos al día tomemos su valor unitario y lo multipliquemos por el número de consumo diario, después por los días de la semana y, luego, por las 52 semanas del año. 

Por ejemplo, si al día compramos un café de $30 pesos, a la semana gastaremos $210 pesos y al año $10,920 pesos. ¿Crees que podrías utilizar ese dinero en algo más provechoso? ¿Te alcanzaría para unas vacaciones? o ¿Quizá para una buena cafetera donde prepares café de mejor calidad en casa más de una vez al día? 

Por ello, si aplicamos esta fórmula a cada gasto que consideremos rutinario nos daremos cuenta de qué gastos realmente son necesarios y cuáles debemos eliminar de nuestro consumo.

Tips

Si usamos la fórmula anterior podemos utilizar alguna aplicación, una hoja electrónica o una libreta para llevar un registro de este tipo de gastos. Así, posteriormente podremos visualizar fácilmente cuáles son necesarios para satisfacer nuestras necesidades personales y cuáles no. 

Además, podemos planificar cuánto gastaremos en un mes y sustituir un gasto hormiga por una meta de ahorro. Por ejemplo, ahorrar $800 pesos al mes en vez de gastarlos en golosinas u otros gustos que no son tan atractivos para nosotros. 

Cuando sumamos los gastos hormiga se obtiene una cantidad considerable de dinero que bien nos puede servir para adquirir algún bien o servicio que valoremos más. 

Reducir los gastos hormiga no significa privarnos de esos gustitos o lujos que nos damos de vez en cuando. Al contrario, el dinero nos da la oportunidad de satisfacer nuestras propias necesidades y gustos. Pero lo importante aquí es poner en la balanza cuáles gastos valen la pena y reemplazarlos por otras opciones más económicas o eliminarlos si no nos da suficiente satisfacción o utilidad. Si quieres seguir aprendiendo sobre educación financiera y cómo mejorar tu economía no olvides visitar nuestro blog

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